
Declarado en marzo de 2026, el PMPA-50.001 es el cuarto parque micológico de Castilla y León y el primero de la provincia de Palencia. Sus 14.490,28 hectáreas de montes de utilidad pública, en pleno Parque Natural de la Montaña Palentina, reúnen una combinación poco habitual de altitudes, suelos y bosques que explica su riqueza fúngica.
Un territorio de montaña de verdad
El parque se extiende por el término municipal de Velilla del Río Carrión, que agrupa siete entidades de población: Velilla del Río Carrión, Alba de los Cardaños, Camporredondo de Alba, Cardaño de Abajo, Cardaño de Arriba, Otero de Guardo y Valcobero. Es el extremo norte de Palencia, uno de los sectores más abruptos y elevados de toda la cordillera Cantábrica.
Basta mirar el horizonte para entenderlo: el Curavacas (2.525 m) y el Espigüete (2.450 m) dominan un relieve de crestas calizas y silíceas, laderas de fuerte pendiente y valles encajados excavados por el agua. Aquí nace el río Carrión, en las lagunas de Fuentes Carrionas, y aquí el paisaje salta de los 1.000 metros de los fondos de valle a los más de 2.500 de las cumbres en muy pocos kilómetros.
Ese desnivel es, precisamente, la clave micológica del parque. Cada franja de altitud tiene su temperatura, su humedad y su suelo, y por tanto su propia comunidad de hongos. Lo que en un valle ya ha terminado, en la ladera de arriba puede estar empezando.
Entre el Atlántico y el Mediterráneo
La otra particularidad del territorio es que se sitúa en una frontera climática. Aquí se dan la mano las influencias atlántica y mediterránea, y la vegetación lo refleja con una variedad inusual en tan poco espacio: hayedos, robledales de roble albar, rebollares, abedulares, encinares y sabinares conviven según la orientación de la ladera, la altitud y el tipo de roca.
Mención aparte merece el pinar autóctono de pino silvestre de Velilla del Río Carrión, una de las escasas masas naturales de esta especie que quedan en la península ibérica y uno de los elementos de mayor valor ecológico del parque natural. A esos bosques se suman matorrales de montaña y pastizales de altura con presencia de especies endémicas.
Los hábitats productores
De cara al aprovechamiento micológico, la superficie regulada se reparte de forma bastante equilibrada entre cuatro grandes tipos de hábitat productor,:
- Pinares de montaña (Pinus sylvestris), el hábitat clásico del boletus y el níscalo de altura.
- Robledales y hayedos (Quercus petraea, Quercus robur, Fagus sylvatica), bosques frescos y umbríos donde la hojarasca sostiene una enorme diversidad de especies.
- Rebollares (Quercus pyrenaica), muy productivos en otoño.
- Encinares y quejigares (Quercus ilex, Quercus faginea), en las zonas más térmicas y soleadas.
Este mosaico permite que el calendario micológico se estire prácticamente todo el año. Entre las especies más representativas del parque figuran el hongo (Boletus edulis) y el hongo rojo (Boletus pinophilus), en septiembre, octubre y noviembre; la oronja (Amanita caesarea), en pleno verano; y el marzuelo (Hygrophorus marzuolus), que asoma entre la nieve de enero a marzo.
Naturaleza y patrimonio en el mismo lugar
El parque cuenta además con una zona destinada a área recreativa de divulgación micológica y educación ambiental: el Parque Fuentes Tamáricas-La Reana, declarado monumento provincial en 1961 y bien de interés cultural en 2022. Un enclave donde el patrimonio natural y el cultural se encuentran, y que servirá de puerta de entrada para quienes quieran conocer el recurso micológico del territorio.
Velilla del Río Carrión es también una de las 91 localidades del Bosque Modelo Palencia, proyecto orientado a la gestión forestal sostenible. Con esta declaración, Castilla y León alcanza cerca de 222.000 hectáreas reguladas bajo la figura de parque micológico, sumadas a las de Salamanca y Soria (2021) y Zamora (2022).



